Chema Monje – Psicólogo. Colaborador externo del Instituto Séneca

REORIENTA TU MOTIVACIÓN “Apasiónate con lo que haces”

La adecuación a nuestro entorno es parte esencial de nuestra acción como individuos. Ese proceso adaptativo nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida en busca de nuestra propia supervivencia y desarrollo personal.

Elementos innatos y adquiridos se convierten en nuestros objetivos y metas. Somos capaces de detectar nuestras necesidades, decidir nuestro comportamiento hacía ellas y aprender del estado emocional que nos causa el resultado de dicha acción.

Sin embargo, alzándonos más allá de conceptos generales, podemos proponer una revisión más actual de este proceso que nos ayude a la búsqueda de la mejora en la puesta en marcha de nuestras conductas.

¿Qué es la Motivación?

La Motivación es un proceso interno de activación hacía un objetivo determinado que se mantiene durante supersecución en la intensidad y dirección necesaria.

La literatura al respecto define la Motivación Extrínseca como aquella cuya conducta activada se orienta hacía una recompensa exterior. Por otro lado, define la Motivación Intrínseca como aquella que surge del propio individuo para satisfacer sus propias necesidades sin buscar un incentivo fuera.

¿Qué es reorientar nuestra motivación?

Podríamos decir que reorientar nuestra Motivación busca transformar la Motivación Extrínseca en Motivación Intrínseca, es decir, reducir el valor que le damos a los beneficios futuros que del exterior obtendrán nuestros comportamientos para aumentar la mera satisfacción de hacer algo sin esperar nada externo a cambio.

Los ámbitos educativo, laboral, deportivo y otros definen a la perfección la convivencia entre ambos tipos de motivación, pero es inequívoco pensar que una persona orientada más hacía un aliciente interno jugará con la ventaja de tener un porqué más sólido para hacer las cosas y un querer capaz de mover con un mayor énfasis sus instintos en ese asedio a sus objetivos.

¿Qué efectos tiene reorientar nuestra motivación?

Parece evidente que los incentivos externos son alicientes necesarios para activar nuestra conducta. El salario, una buena nota en un examen, la aprobación de alguien cercano o evitar una multa, pueden ser suficientemente seductores para poner en marcha nuestro comportamiento hacía ese objetivo.

Sin embargo, la motivación intrínseca por su parte genera más compromiso y esfuerzo en la tarea, mayor orientación al logro, aumenta la creatividad, eleva la autoestima y nos acerca a nuestro estado ideal o de autorrealización, además de ser más resistente al paso del tiempo.

Reorientar la motivación en esa dirección acerca a las personas con plenitud y satisfacción a un aumento en el rendimiento y productividad de su conducta.

Ilusionarse, entusiasmarse, apasionarse o disfrutar con las cosas que uno hace es posible.

Merece la pena intentarlo. Ánimo.

Chema Monje – Psicólogo.

Colaborador externo del Instituto Séneca