En un entorno cada vez más cambiante puede considerarse un logro importante que una entidad privada celebre su 25 aniversario. Pero la cuestión más importante es: ¿En qué puede beneficiar esto al futuro alumno?

En primer lugar, es de todos conocida la llamada “curva del aprendizaje”, que describe la cantidad de tiempo y esfuerzo que toma aprender una habilidad, siendo menor con el paso del tiempo. Para el diseño y puesta en marcha de un programa formativo intervienen muchas variables, que tienden a estar más controladas si se cuenta ya con una experiencia prolongada desarrollando esa actividad. Este tipo de experiencia se basaría en gran parte en el llamado “conocimiento tácito”, que involucra factores intangibles como los valores, las creencias, puntos de vista, intuición, etc. y que no es posible estructurar, almacenar ni distribuir. En el campo de la formación es un factor muy importante esa base de conocimiento acumulado, que posibilita la creación más ágil de nuevos programas con garantía de que estarán bien diseñados y cumplirán con sus objetivos.

En segundo lugar, el Instituto Séneca en su bagaje de 25 años siempre ha sido una organización privada totalmente independiente, que, por sus estatutos, no puede recibir subvenciones de ninguna institución pública ni depende de otras entidades o grupos de inversores. Esto le ha permitido actuar con total libertad, tanto para diseñar e impartir programas formativos, como para contar con un equipo docente flexible y siempre seleccionado en base a una experiencia profesional práctica que se pueda transmitir a nuestros alumnos. La flexibilidad para la incorporación de nuevos profesionales de éxito y en activo al claustro es una característica que la diferencia de otras organizaciones educativas, como las universidades, que suelen aplicar criterios burocráticos para el acceso a la función docente sin que ello llegue a beneficiar al alumno.

En tercer lugar, una trayectoria tan dilatada ha posibilitado la creación de relaciones sólidas con cientos de empresas e instituciones, de modo que los alumnos puedan contar con más opciones a la hora de solicitar periodos de prácticas. Muchos de nuestros alumnos ejercen actualmente como directores generales, consultores internacionales, parlamentarios autonómicos y nacionales, cargos políticos de relevancia, escritores, comunicadores, profesionales de la docencia, etc.

Y en cuarto lugar, en estos años de experiencia nos han enseñado que uno de los aspectos que más valoran los alumnos de un centro es un trato cercano y la agilidad para resolver todas las gestiones administrativas que precisan y su acceso al mundo laboral. Simplificar los trámites y dar una respuesta ágil a las consultas de los alumnos es una máxima de nuestra institución.

 Estos son los fundamentos en los que consideramos se basa nuestro valor añadido, aunque es posible que otros nuevos estén presentes en la mente de nuestros alumnos o se vayan sumando en los próximos años.