Aquellos que están en contacto con el mundo de la Logística, y sin menospreciar a otros sectores,
saben muy bien del desafío continuo al que está sometido.
La impredecibilidad coquetea diariamente en una operativa que lucha por cumplir sus promesas
sorteando incidentes y cambios de índole económico, geopolítico, tecnológico, climático o sanitario
entre otros, bien en el ámbito local, estatal, comunitario o incluso mundial.
Se antoja difícil por tanto controlar lo que acaba por ser repentino, resistir a lo no sospechado o
planificar lo que definitivamente es aleatorio.
No es fácil encontrar definiciones que reúnan el significado teórico-práctico de las cosas. Para
encontrar el de Logística, pasa algo similar.
En general, los medios de consulta habituales dan una definición incompleta, sesgada o difusa de lo
que es la Logística y, lo que es más importante, de cómo hacer buena logística.
Humildemente, y siempre respetando a otros muchos que lo intentaron y quizás lo consiguieron,
podríamos proponer definir Logística como el movimiento que pudiera ser preciso para satisfacer un
compromiso de compra-venta en las características acordadas, y no otras, siempre al mínimo coste
posible y en la máxima alineación con las necesidades de nuestro cliente interno y externo.
Entonando las frases de un post anterior en que hablábamos de Resiliencia, queda ésta definida como
la capacidad de adaptación frente a un estímulo perturbador o adverso.
Proviene del latín resilio, resilire que significa rebote o recuperarse, e inicialmente de la resistencia que
ofrecen diversos materiales ante la deformación, volviendo a su forma original.
Sin embargo, nuevas corrientes están llevando al término a una dimensión más extensa que no solo
tiene que ver con la adaptación, sino también con la forma en la que salimos de la superación del
suceso, de la que se espera, más fortalecidos y con una actitud positiva.
Como para casi todo, en momentos de apuro, aprieto o dificultad, pensar concienzudamente siempre
ayudó, estar en contacto con la actualidad permitió algo de anticipación, monitorizar nuestro día afianzó
el correcto análisis de los datos y la formación con el entrenamiento, entre otros, garantizó una cultura
de mejora continua que nos acerca a tomar decisiones correctas.
Sin embargo, llegará tarde o temprano alguna mutación inesperada en las peculiaridades de nuestra
cadena de suministro que se convertirá en el reto al que nos encontraremos expuestos, puniendo a
prueba nuestro compromiso y lealtad con nuestros principios, la adaptación y flexibilidad de nuestros
procesos y la capacidad de reinvención, recuperación y robustecimiento de todo lo que somos.
Volver al orden desde ese caos acontecido, con una propuesta optimizada y reorientada ante nuevas
contingencias futuras es el camino. No cesar nunca en ese empeño es el éxito.
Merece la pena intentarlo. Ánimo.